Resumen
El país entero está hablando de huachicol fiscal. No se trata de un término nuevo, pero sí de uno que con cada investigación adquiere mayores dimensiones de escándalo. Cuando en México se mencionaba la palabra huachicol, pensábamos en los campesinos que arriesgaban la vida para extraer gasolina de ductos perforados clandestinamente. Ese era el relato clásico, el que asociaba la práctica con la pobreza y la marginalidad. Hoy sabemos que esa imagen está incompleta, incluso distorsionada.