Resumen
El pasado miércoles, mientras salía de un gimnasio de la ciudad, fui testigo indirecto de un hecho trágico: a escasos metros, en el estacionamiento del lugar, acababa de perpetrarse un homicidio. El escenario era doloroso por su contexto, ya que se trata de un espacio comúnmente ocupado por familias, niñas, niños y adolescentes que asisten a canchas de fútbol rápido para actividades recreativas y esparcimiento.