Resumen
Se trata de un texto que nos invita a preguntarnos cómo observamos la vida en las fronteras. Aquí quiero hacer un apunte: creo que es preciso hablar de fronteras en plural, ya que una importante reflexión del libro es sobre la dificultad para encontrar construcciones semánticas abarcadoras y generalizadoras. También se ocupa de problematizar el término, su genealogía y las tensiones culturales y políticas inherentes a los espacios fronterizos. De forma crítica, abre la puerta para repensar temáticas que han sido naturalizadas por las asimetrías hegemónicas capitalistas, patriarcales y coloniales. Con una conveniente y compleja estructuración, se agrupan ocho capítulos que se dividen en tres partes: primero, de conceptualizaciones e imaginarios sobre las fronteras; seguido por la reflexión sobre algunos procesos culturales nacidos en estas intersecciones y cierra con una parte dedicada a las diversidades y al cohabitar transfronterizo.